Vengan, queridos amiguitos, y embarquémonos en un viaje maravilloso a través de los tiempos, mientras exploramos la magnífica creación de nuestra Tierra. ¡Contempla el esplendor que nos rodea! Mire la hierba verde esmeralda, los majestuosos árboles que se elevan hacia el cielo y las flores vibrantes que adornan la tierra. ¡Y ay, los animales! ¿Puedes ver al poderoso elefante y los majestuosos leones en este magnífico tapiz de la vida?
¿Pero alguna vez te has preguntado cómo surgió este impresionante jardín? Profundicemos en la historia de cómo Dios preparó con amor la Tierra para nosotros, con cada detalle cuidadosamente elaborado.
Primero, Dios adornó la Tierra con una exuberante alfombra de hierba verde, que la cubrió en un abrazo verde. Luego diseñó una variedad de plantas, arbustos y árboles, cada uno de ellos único y hermoso a su manera. Estas maravillas vivientes no sólo aumentaron el encanto de la Tierra sino que también nos proporcionaron alimentos nutritivos y deliciosos.
Mientras Dios continuaba Su obra creativa, sopló vida en las aguas, dando a luz a elegantes peces que danzaban bajo la superficie. También creó pájaros, otorgándoles el don del vuelo, mientras se elevaban por el cielo ilimitado. Surgieron perros, gatos, caballos y criaturas de todos los tamaños y formas, cada uno con sus propias cualidades especiales. Tómense un momento para reflexionar, mis queridos hijos, ¿hay animales en su humilde morada? ¡Qué maravilloso es que Dios nos haya concedido semejantes compañeros!
Sin embargo, en el gran tapiz de la creación, Dios tenía en mente una última obra maestra. Lo llamó el jardín del Edén, un lugar de perfección incomparable. Cada aspecto de este santuario fue diseñado meticulosamente, irradiando belleza y armonía. La intención de Dios era que toda la Tierra reflejara el esplendor de este jardín, un refugio donde todos pudieran habitar en paz y alegría.
Pero, mis queridos hijos, al contemplar el cuadro una vez más, ¿pueden discernir lo que Dios vio que faltaba en este idílico jardín? Desvelemos juntos este misterio, porque la respuesta se encuentra en lo más profundo de nuestro corazón y en la esencia de nuestro ser.





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