Érase una vez, en un mundo creado por Dios, todas las cosas buenas fueron otorgadas a la humanidad. Dios, en Su infinita sabiduría, creó el Sol para iluminar el día, y la Luna y las estrellas para arrojar un suave resplandor sobre la noche. También creó la Tierra, un lugar maravilloso al que podemos llamar hogar. Sin embargo, antes de que existieran el Sol, la Luna, las estrellas y la Tierra, Dios ya había creado algo extraordinario. ¿Puedes imaginar lo que era? Era una raza celestial de seres, celestiales. Estos seres, conocidos como ángeles, eran invisibles a nuestros ojos mortales, así como Dios mismo permanece invisible. Residían junto a Dios en los reinos celestiales. Junto a Dios Padre Se encontraba Su Hijo, a quien nosotros conocemos hoy como Jesús. Él era el Hijo primogénito de Dios y trabajó mano a mano con su Padre, ayudándolo en todos sus esfuerzos divinos. Juntos crearon el Sol, la Luna, las estrellas e incluso nuestra querida Tierra. También se encontraba el Espíri...