Dios en Su infinita sabiduría habló a Noé y le reveló Su plan de juicio en la tierra. Le ordenó a Noé que construyera un arca enorme como refugio para Noé, su familia y todos los seres vivientes.
Noé comenzó esta difícil obra con una fe inquebrantable. Reunió los materiales necesarios y trabajó duro para cumplir las instrucciones precisas de Dios. Mientras trabajaba, la gente a su alrededor se reía de él. No podían entender lo que dijo Noé sobre el juicio venidero, ni el significado del arca que construyó.
Pero Noé se mantuvo firme en su fe en la salvación prometida por Dios. Continuó predicando la justicia, advirtiendo al pueblo sobre el diluvio venidero y exhortándolos a renunciar al mal y buscar el perdón.Cuando el arca estaba casi terminada, Noé y su familia entraron dentro de la fuerte nave con los animales que Dios había mandado traer. Entonces los cielos se abrieron y la lluvia cayó sobre la tierra.
Durante cuarenta días y cuarenta noches el agua inundó la tierra y limpió el mal que había devorado la tierra. Pero en los confines seguros del arca, Noé y su familia estuvieron protegidos por la providencia de Dios.
Después de que el diluvio pasó, Noé y su familia salieron del arca y pusieron un pie en la tierra renovada. Dios hizo un pacto con Noé y prometió no volver a destruir la tierra con un diluvio. Como señal de esta alianza, colocó un arco iris en el cielo para simbolizar su lealtad y amor. Mis queridos hijos, la historia de Noé nos enseña la importancia de seguir la justicia y obedecer los mandamientos de Dios. Nos recuerda que debemos mantener nuestra fe incluso frente a las dificultades y el ridículo. Nos asegura que incluso en los tiempos más oscuros, el amor y la misericordia de Dios siempre prevalecerán.








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